Can Llauna

El amigo Jyri quería entrar en cualquier frankfurt pero me negué rotundamente. Entramos en Can Llaunas, y como el sitio no molaba demasiado y el servicio era puro estilo “passive aggresive”, dije a Jyri “oye, tu pide lo que quieras, a mi me molan las patatas bravas, tío”. Así que pedimos un surtido de hyper rebozados de la casa y disfrutamos como 2 cerdos en un charco. Nunca mejor dicho, que estaba tronando a cántaros.

Las bravas vinieron primero, sospechabamos por instinto, y la verdad es que la sorpresa fue muy agradable. Estaban en gajos perfectamente manejables, bien doraditos por fuera, calentitos y sabrosos por dentro- en su punto de sal- desconocemos si eran procedentres del congelador o no y la verdad, nos importaba bien poco. La salsa no era salsa brava, era una especia de salsa espesa de tomate con picante que era buenissimo! Como la que hacía mi padre! No era salsa brava, pero era una brava salsa. Repetiremos.  Patatas 4.9, salsa 4. Y olé los pimientos del piquillo de queso blanco y todo rebozado!


Ramblas 18, esquina Banyoles, Badalona
Escrito por Patata Valdeolivas