Las Mejores Patatas Bravas del Mundo

La patata brava, por ser un plato democrático y popular, cuenta con miles de expertos y con miles de lugares en los que se sirven “las mejores patatas bravas del mundo”.
Así que nuestras “mejores patatas bravas del mundo” son otras de tantas.
Es más, estas “mejores patatas bravas del mundo” están algo churruscadas y la salsa está aplicada sin mucha gracia, tipo remover antes de consumir como una ensalada.
Para rematar las carencias, el mantel de la mesa, aún siendo del rigurosos papel que mandan los cánones, es bastante soso. Y para más inri, en la foto aparece un móvil que no es ni un iPhone ni un móvil del última generación. ¡Horror!
Pero estas patatas, en un jueves santo de sol y playa, fueron “las mejores patatas bravas del mundo”.
En la foto no aparecen los ingredientes secretos: buena gente alrededor de la mesa, una sobremesa de esas que se pueden alargar hasta la noche y el mar por pared de fondo.
Ni las mejores patatas bravas del mundo (se sirven en Madrid, por supuesto) podrían haber superado a nuestras “mejores patatas bravas del mundo”.
Queremos repetir.
Incluso, aunque no haya patatas bravas.


Xiringuito Escribà, Ronda Litoral 42, Barcelona
Escrito por Carlitos y Patricia

El Portalón

En la mayoría de bares suelo comer la clásica patata brava con la típica salsa picante de bote, mayonesa o alioli, que pasa sin pena ni gloria a no ser que tenga mucha hambre. Así es que estas bravas me sabían más a gloria, con una salsa para nada picante y un marcado gusto a pimentón dulce que me hizo recordar el sabor del merken que traigo de chile, aunque creo que me hubiese gustado mucho más si la salsa hubiese sido mas picante, pero me pareció bien rico por distintos factores, un sabor diferente, un lugar que parece un bar de toda la vida, con un aire antiguo, descuidado, cool, buena compañía, y mucha hambre!


C/Banys Nous 20, Barcelona
Escrito por Patata Morgan

El Rincón de la Ciudadela (bis)

De los pocos rincones del Barri de la Ribera que se mantienen intactos años y años, sobresale el Rincón de la Ciudadela. Un bar que podría perfectamente estar ubicado en el medio de la Barceloneta por sus clientes, sus camareros y sus tapas, aunque geográficamente está en la frontera del “modernismo” de l’Eixample y el Born.

Por eso sus bravas son buenas y típicas de un chiringuito: una correcta preparación de las patatas, una salsa rápida. Sin duda, sus patatas son buenas, pero son mucho mejores sus otros recursos culinarios: quilométricas y buenísimas paellas, parrilladas de pescado y marisco inacabables de cantidad y sabor, tortillas de todos los colores y sabores…etc. Lástima que su carta de vinos sea escueta y cara, pero nadie es perfecto.

Y como nadies es perfecto, te recomiendo mirarte la cuenta al final… Uno de los recuerdos más profundos e inequívocos de la Barceloneta que ya no existe.


C/ Princesa 50, Barcelona.
Escrito por Patata Capdevila